En este libro se pretende mover los hilos en la efímera línea que divide a un poema de amor, de un poema erótico. No es una sorpresa para nadie que el amor ha sido a través de los siglos un lugar común y el asunto preferido p...Read more
En este libro se pretende mover los hilos en la efímera línea que divide a un poema de amor, de un poema erótico. No es una sorpresa para nadie que el amor ha sido a través de los siglos un lugar común y el asunto preferido por los poetas, sin embargo, en estos tiempos cuando te propones reunir un grupo de amigos para celebrar el día de los enamorados y solicitas poemas eróticos muchos se lo piensan dos veces, por considerarlo ~a decir de Víctor Fowler~ un asunto maldito. Si hablas de amor ~cursilería aparte~ se te abren muchas puertas y es que sucede algo curioso: si bien en la narrativa el erotismo ha logrado perder la carga semántica negativa que suele acompañar a las malas palabras y a todo aquello que simbolice algo sucio como el sexo, ha logrado romper las fronteras de la llamada literatura decente y coexistir pacíficamente con la pornografía; en la lírica el pecado original cometido por Adán y Eva sigue atormentado a muchos.Estos poetas convocados, siguen siendo amantes de la luna y aunque algunos, como la propia Lourdes de Armas, pretende divorciarse de ella y que solo sea un astro inerme, la mayoría prefiere seguir guiándose por sus fases y como los buenos agricultores a la hora de cosechar sus poemas, tomarla en cuenta.
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